Artículos más vistos

Redactado por: Silvia G lunes, septiembre 01, 2014

Enoshima es una isla de apenas 4 kilómetros de circunferencia, situada en la bahía de Sagami, en la desembocadura del río Katase, pero sin duda merece la pena un día de visita si sois amantes del mar.


En primer lugar, ¿cómo llegamos hasta allí? En la estación de las líneas Odakyu de Shinjuku podemos comprar un pase llamado Enoshima Passport que no supera los 2000 yenes y nos será muy útil a lo largo de todo el viaje. En las máquinas automáticas está la opción de cambiar el idioma a inglés, pero también se pueden comprar en ventanilla. Este pase incluye el viaje de ida y vuelta desde Shinjuku hasta Enoshima y muchas cosas más que iremos explicando a lo largo de esta entrada.



Con este pase, entramos a las vías del tren y cogemos el tren normal hasta Fujisawa, que tarda aproximadamente una hora en llegar a su destino. También existe la opción de tomar el Romancecar, aunque para ello debemos pagar un suplemento. En todo caso, una vez llegamos a Fujisawa, tan solo tenemos que salir del tren y subirnos al que está justo en frente, dirección Enoshima, el cual tarda unos quince-veinte minutos en llegar.



Y ahora que hemos llegado, ¿qué podemos hacer? Antes que nada, mirar las preciosas vistas de la isla y, si tenemos suerte, del monte Fuji. Después, si somos fans de los acuarios (que en Japón no faltan, precisamente) podemos hacer una visita al acuario de Enoshima. Tras llegar al paseo marítimo, giramos a la derecha y en unos minutos estaremos en la entrada. El precio es de 1890 yenes si les mostramos el Enoshima Passport (¿a quién no le gustan los descuentos?). A partir de ahí, podremos disfrutar de muchísimas salas y espectáculos, como la sala de las medusas, el enorme tanque principal, el show de delfines, etc.


Cuando nos hemos cansado ya de ver peces, ¡tomamos rumbo a Enoshima de verdad! Volvemos sobre nuestros pasos hasta llegar al puente que conecta la isla con tierra firme y lo recorremos hasta llegar a la isla. Si hemos visitado el acuario, lo más probable es que se nos haya hecho la hora de comer y tengamos ganas de sentarnos un ratito. ¿Y qué es lo que podemos comer aquí? Las opciones más típicas del lugar son: el shirasu, unos pescaditos muuuuuuuuy pequeñitos, que normalmente van servidos sobre un bol de arroz (shirasedon); o la otra especialidad, el Enoshimadon, un cuenco de arroz con huevo y shirasu, aunque los ingredientes pueden variar de restaurante a restaurante. En ambos casos, ¡deliciosos!


 (Enoshimadon)

Una vez hemos saciado nuestro estómago, subimos las escaleras que nos llevan a la entrada del santuario y ahí tenemos dos opciones: subir las escaleras a pie o sacar nuestro estupendo Enoshima Passport y utilizar las cómodas escaleras mecánicas sin necesidad de pagar ningún extra (cosa que recomiendo encarecidamente, teniendo en cuenta lo empinadas que son las subidas). A la salida de estas escaleras, tendremos nuestra primera parada, el santuario de Benten, la diosa de la danza y la buena fortuna. Aquí podremos hacernos con un o-mamori (amuleto protector) del dragón que asoló esta zona según una leyenda local.


A lo largo de nuestra subida encontraremos otros santuarios, hasta que llegaremos al final de las escaleras mecánicas. Allí tenemos varias opciones, pero dado que todavía tenemos nuestro Enoshima Passport, deberíamos aprovechar la entrada al Jardín Samuel Cocking, donde también se encuentra el faro de Enoshima, al que también podemos subir sin tener que pagar ningún extra. Y sin duda, si el tiempo acompaña, las vistas desde allí merecen la pena.


Siguiendo las indicaciones, bajamos unas tortuosas escaleras (que más tarde nos dejarán sin aliento al intentar subirlas) para visitar las cuevas de Enoshima, donde el santuario estaba situado en su origen. En su interior, encontraremos las estatuas de la diosa y el dragón, que podremos ver a la luz de las velas que se nos proporcionan a la entrada. ¡No olvidemos enseñar nuestro Enoshima Passport en la entrada!


Si seguimos con fuerzas después de esas escaleras, cabe la posibilidad de hacer un viaje expres a la ciudad de Kamakura, que se encuentra a unos minutos de Enoshima usando la línea local Enoden. En este caso tendríamos que comprar un billete extra para ir hasta allí, pero sin duda merece la pena ver el Buda gigante, entre otras muchas cosas que tiene una de las antiguas capitales de Japón por ofrecernos. Eso sí, ¡tenemos que estar atentos al tiempo! Después de las cinco, cinco y media, la mayoría de templos y santuarios cierran al público, por lo que tenemos que intentar visitar todo lo posible antes de esa hora.


Si ya no podemos más, simplemente podemos regresar a la estación y coger un tren de regreso a Fujisawa, haciendo el mismo trayecto que a la ida, pero a la inversa.


¡Espero que esta pequeña guía para esta fantástica isla os haya gustado lo suficiente como para daros ganas de visitarla durante vuestro viaje a Japón!

¡Dejanos tu comentario!

Suscribete a los artículos | Suscribete a los comentarios

- Copyright © Shibuya Scramble - Tema original: Date A Live - Edición y traducción: Dorian Lacroix -